SOBICAIN

Centro Bíblico San Pablo

SOBICAIN / Centro Bíblico San Pablo

Plenaria de la FeBiC en Mar del Plata: Informe 2.

El segundo día de reflexión de la Asamblea Plenaria de la Federación Bíblica Católica (FeBiC) tocó los puntos débiles de nuestro mundo y de nuestro servicio a la Palabra: las contribuciones del prof. Simone MORANDINI (Italia), del Padre George Ossom Batsa (Ghana) y de Mons. Jorge Edouarte Lozano (recién elegido Secretario General del CELAM): la intervención de este último, en el contexto de los dos informes anteriores, fue particularmente preciosa y provocadora. La Iglesia, como sujeto institucional y comunitario – subrayó Mons. Lozano-, se enfrenta a elementos de fragilidad que deben ser llamados por su nombre y, posiblemente, enfrentados con atención. La Iglesia es «frágil» precisamente en esos tres elementos en los que debe ser «sal de la tierra» y «luz del mundo»: comunión, participación y misión. La comunión se ve amenazada por formas de autoritarismo y clericalismo, así como por tendencias religiosas íntimas y cerradas, que hacen de la fe un conjunto de prácticas devocionales que dificultan el encuentro con Cristo vivo: redescubrir la centralidad de la Palabra ayuda a entrar en una lógica” alto” y “otro”. La participación se expone al escollo de una visión de la Iglesia «a su medida» donde se cree que la fe puede vivirse sin Palabra, sin comunidad y sin enseñanza; las mujeres siguen estando al margen de los procesos de toma de decisiones y la identidad misionera se desvanece. En nuestras asambleas hablamos de los jóvenes, de los diferentes, de los lejanos… pero nos revelamos poco fluidos para hablar con los jóvenes, con los diferentes, con los lejanos. También sobre esto la Palabra todavía tiene mucho que decir. Por último, la misión debe tener en cuenta que hoy ya no hay transmisión de la fe en la familia y entre generaciones; ha desaparecido el vínculo kerigmático social que aseguraba un sentimiento común; esto lleva a los jóvenes a considerar a Jesús como un maestro del pasado, a buscar otros puntos de referencia en ese mundo digital donde estamos demasiado poco (y mal) presentes. Cómo entonces no tomar en cuenta el clamor de la tierra y las injusticias que en ella habitan. Aspectos todos que exigen una revisión decidida de los procesos de catequesis, de la formación religiosa y sacerdotal, de la prioridad del servicio, derribando de raíz toda posible forma de abuso (no sólo sexual, sino también espiritual, económico, de poder…) . Dedicarse a la Palabra significa acercarse a la fragilidad de este mundo, con la conciencia de ser «canales» de una Palabra viva, que moldea, forma, cambia. ¡Reflexiones que tocaron y estremecieron el sentido de responsabilidad de los presentes, animando y orientando el trabajo de estos días!

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