Carta a losColosenses

LA CONDUCTA DEL HOMBRE NUEVO
23Como en la Carta a los Romanos (6. 3-11), Pablo presenta el Bautismo como la participación en la Muerte y la Resurrección de Jesús (2. 12-13). El cristiano ha resucitado con Cristo a una Vida nueva. No se trata de una metáfora, sino de un hecho invisible, aunque no por eso menos real. Para vivir como resucitados, debemos despojarnos constantemente del «hombre viejo», el que vive de acuerdo con sus instintos y pasiones, y revestirnos del «hombre nuevo» (3. 9-10), que es Cristo en nosotros. En esto consiste la gran tarea del cristiano, hasta que la imagen de Dios se manifeste plenamente en él.
23Ser un «hombre nuevo» significa, sobre todo, «revestirse del amor». En él se resume la perfección, a la que estamos llamados los hijos del Padre celestial (3. 14). De manera parecida a la de la Carta a los Efesios, el Apóstol hace ver la incidencia de ese amor en el terreno familiar y social. Aun respetando las estructuras propias de la época, Pablo les infunde un nuevo espíritu que poco a poco las irá transformando. No sólo tienen deberes las esposas, los hijos y los esclavos. También los tienen los maridos, los padres y los patrones. En último término, cualquiera sea la condición de cada uno, todos deben servir «a Cristo, el Señor» (3. 24).
Cristo resucitado, principio de la Vida nueva
3
1 Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. 2 Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. 3 Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. 4 Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.
El hombre viejo y el hombre nuevo
5 Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. 6 Estas cosas provocan la ira de Dios sobre los rebeldes. 7 Ustedes mismos se comportaban así en otro tiempo, viviendo desordenadamente. 8 Pero ahora es necesario que acaben con la ira, el rencor, la maldad, las injurias y las conversaciones groseras. 9 Tampoco se engañen los unos a los otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras, 10 y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador. 11 Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.
Exhortación al amor
12 Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. 13 Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. 14 Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. 15 Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
16 Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. 17 Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.
Los deberes familiares
18 Mujeres, sean dóciles a su marido, como corresponde a los discípulos del Señor. 19 Maridos, amen a su mujer, y no le amarguen la vida. 20 Hijos, obedezcan siempre a sus padres, porque esto es agradable al Señor. 21 Padres, no exasperen a sus hijos, para que ellos no se desanimen.
Los deberes de los esclavos y de los patrones
22 Esclavos, obedezcan en todo a sus dueños temporales, pero no con una obediencia fingida, como quien trata de agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, por consideración al Señor. 23 Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. 24 Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor: 25 el que obra injustamente recibirá el pago que corresponde, cualquiera sea su condición.
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