Salmos

Salmo 35 (34)
23Ante la acusación de falsos testigos (v. 11), un hombre inocente expone su causa al Señor y le pide que acuda en su defensa (vs. 1-3). El salmista se siente defraudado por la ingratitud de sus adversarios, que lo persiguen sin motivo (v. 7) y le devuelven mal por bien (vs. 12-16). Su oración incluye la promesa de dar gracias a Dios públicamente por los beneficios recibidos (vs. 18, 28).
ORACIÓN DE UN INOCENTE ACUSADO Y PERSEGUIDO
1 De David.
Pedido de auxilio contra los perseguidores
1 Combate, Señor, a los que me atacan,
1 pelea contra los que me hacen la guerra.
2 Toma el escudo y el broquel,
2 levántate y ven en mi ayuda;
3 empuña la lanza y la jabalina
3 para enfrentar a mis perseguidores;
3 dime: “Yo soy tu salvación”.
4 Que sufran una derrota humillante
4 los que intentan quitarme la vida;
4 que vuelvan la espalda confundidos
4 los que traman mi perdición.
5 Que sean como la paja ante el viento,
5 mientras el Ángel del Señor los arrastra;
6 que su camino sea oscuro y resbaladizo,
6 mientras el Ángel del Señor los persigue.
7 Porque me tendieron sus redes sin motivo
7 y me cavaron una fosa mortal:
8 ¡que los sorprenda un desastre imprevisto;
8 que sean atrapados por sus propias redes,
8 y caigan en la fosa que ellos mismos cavaron!
9 Pero yo me alegraré en el Señor,
9 me regocijaré por su victoria;
10 todo mi ser proclamará:
10 “Señor, no hay nadie igual a ti;
10 tú libras al débil de las manos del más fuerte,
10 y al pobre, de aquel que lo despoja”.
La ingratitud de los perseguidores
11 Se presentan contra mí testigos falsos;
11 me piden cuenta de cosas que ignoro;
12 me devuelven mal por bien,
12 dejando mi alma desolada.
13 Yo, en cambio, cuando ellos estaban enfermos,
13 me cubría con ropas de penitente,
13 afligía mi alma con ayunos
13 y oraba con la cabeza inclinada.
14 Ellos eran para mí como un amigo o un hermano,
14 y yo andaba triste y abatido,
14 como quien llora la muerte de su madre.
15 Pero cuando tropecé ellos se alegraron,
15 se juntaron todos contra mí
15 y me golpearon sorpresivamente;
15 me desgarraban sin cesar,
16 se burlaban de mí con crueldad
16 y rechinaban contra mí sus dientes.
Apelación a la justicia de Dios
17 Señor, ¿cuánto tiempo vas a tolerarlo?
17 Líbrame de los animales rugientes,
17 salva mi vida de los leones;
18 y te daré gracias en la gran asamblea,
18 te alabaré en medio de una multitud.
19 ¡Que no canten victoria
19 mis enemigos traicioneros,
19 ni se guiñen el ojo los que me odian sin motivo!
20 Ellos no hablan de paz,
20 sino que atacan a los oprimidos de la tierra;
20 traman planes engañosos
21 y se ríen de mí a carcajadas, diciendo:
21 “Lo hemos visto con nuestros propios ojos”.
22 Tú también lo has visto, Señor, no te calles;
22 no te quedes lejos de mí, Señor:
23 ¡despiértate, levántate, Dios mío,
23 Señor mío, defiende mi causa!
24 Júzgame según tu justicia, Señor:
24 Dios mío, que no canten victoria sobre mí;
25 que no piensen: “Se cumplió nuestro deseo”,
25 ni digan: “Lo hemos devorado”.
26 Que sufran una derrota humillante
26 los que se alegran de mi desgracia;
26 que se cubran de confusión y de vergüenza
26 los que se envalentonan contra mí.
27 Canten, en cambio, y alégrense,
27 los que desean mi triunfo;
27 los que desean mi felicidad, repitan siempre:
27 “¡Qué grande es el Señor!”.
28 Entonces mi lengua pregonará tu justicia,
28 y cada día proclamaré tu alabanza.
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