Salmos

Salmo 22 (21)
14Este Salmo supera a todos los de su género por la intensidad de la súplica y por la impresionante descripción de los sufrimientos que aquejan al salmista. En él se encuentra expresado el desamparo de un hombre justo, que ha tocado el límite del sufrimiento físico y moral, sobre todo, el de sentirse abandonado por Dios (v. 2). Sin embargo, incluso en medio de los mayores sufrimientos, el salmista suplica con una inquebrantable confianza en Dios (vs. 10-11) y está seguro de la liberación final. Por eso, su oración concluye con un canto de alabanza y de acción de gracias, en el que todos los fieles son invitados a celebrar al Señor, que no niega su ayuda a los pobres (vs. 23-27).
14Este Salmo ocupa un lugar excepcional en la piedad cristiana, porque Jesús, en el momento de la crucifixión, lo utilizó para expresar los tormentos de su agonía.
ORACIÓN DEL JUSTO PERSEGUIDO
1 Del maestro de coro. Según la melodía de “La cierva de la aurora”. Salmo de David.
Angustioso llamado al Señor
2 Dios mío, Dios mío,
2 ¿por qué me has abandonado?
2 ¿Por qué estás lejos
2 de mi clamor y mis gemidos?
3 Te invoco de día, y no respondes,
3 de noche, y no encuentro descanso;
4 y sin embargo, tú eres el Santo,
4 que reinas entre las alabanzas de Israel.
5 En ti confiaron nuestros padres:
5 confiaron, y tú los libraste;
6 clamaron a ti y fueron salvados,
6 confiaron en ti y no quedaron defraudados.
Vívida descripción de los sufrimientos
7 Pero yo soy un gusano, no un hombre;
7 la gente me escarnece
7 y el pueblo me desprecia;
8 los que me ven, se burlan de mí,
8 hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
9 “Confió en el Señor, que él lo libre;
9 que lo salve, si lo quiere tanto”.
10 Tú, Señor, me sacaste del seno materno,
10 me confiaste al regazo de mi madre;
11 a ti fui entregado desde mi nacimiento,
11 desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.
12 No te quedes lejos, porque acecha el peligro
12 y no hay nadie para socorrerme.
13 Me rodea una manada de novillos,
13 me acorralan toros de Basán;
14 abren sus fauces contra mí
14 como leones rapaces y rugientes.
15 Soy como agua que se derrama
15 y todos mis huesos están dislocados;
15 mi corazón se ha vuelto como cera
15 y se derrite en mi interior;
16 mi garganta está seca como una teja
16 y la lengua se me pega al paladar.
17 Me rodea una jauría de perros,
17 me asalta una banda de malhechores;
17 taladran mis manos y mis pies
17 16c y me hunden en el polvo de la muerte.
18 Yo puedo contar todos mis huesos;
18 ellos me miran con aire de triunfo,
19 se reparten entre sí mi ropa
19 y sortean mi túnica.
Súplica para alcanzar la liberación
20 Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
20 tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.
21 Libra mi cuello de la espada
21 y mi vida de las garras del perro.
22 Sálvame de la boca del león,
22 salva a este pobre de los toros salvajes.
Acción de gracias por la liberación
23 Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
23 te alabaré en medio de la asamblea:
24 “Alábenlo, los que temen al Señor;
24 glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
24 témanlo, descendientes de Israel.
25 Porque él no ha mirado con desdén
25 ni ha despreciado la miseria del pobre:
25 no le ocultó su rostro
25 y lo escuchó cuando pidió auxilio”.
26 Por eso te alabaré en la gran asamblea
26 y cumpliré mis votos delante de los fieles:
27 los pobres comerán hasta saciarse
27 y los que buscan al Señor lo alabarán.
27 ¡Que sus corazones vivan para siempre!
Alabanza final
28 Todos los confines de la tierra
28 se acordarán y volverán al Señor;
28 todas las familias de los pueblos
28 se postrarán en su presencia.
29 Porque sólo el Señor es rey
29 y él gobierna a las naciones.
30 Todos los que duermen en el sepulcro
30 se postrarán en su presencia;
30 todos los que bajaron a la tierra
30 doblarán la rodilla ante él,
30 y los que no tienen vida
31 glorificarán su poder.
31 Hablarán del Señor a la generación futura,
32 anunciarán su justicia
32 a los que nacerán después,
32 porque esta es la obra del Señor.
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