Salmos

Salmo Salmo 2
6Este Salmo “real” perteneció originariamente al ritual de la entronización de los reyes davídicos. Con gran fuerza poética y en progresión dramática, el salmista presenta cuatro escenas sucesivas: a) la inútil rebelión de los reyes vasallos (vs. 1-3); b) la reacción del Señor frente a los rebeldes (vs. 4-6); c) la declaración del nuevo rey, el “Ungido” del Señor (vs. 7-9); d) el llamado a la reconciliación, con una amenaza a los rebeldes (vs. 10-12).
6En el transcurso del tiempo, este Salmo se fue enriqueciendo con motivos mesiánicos, y los primeros cristianos lo “releyeron” como un anuncio de la entronización celestial de Cristo en el momento de su Resurrección y como una proclamación profética de su filiación divina (v. 7).
EL REY DAVÍDICO, FIGURA DEL MESÍAS
La rebelión de los reyes vasallos
1 ¿Por qué se amotinan las naciones
1 y los pueblos hacen vanos proyectos?
2 Los reyes de la tierra se sublevan,
2 y los príncipes conspiran
2 contra el Señor y contra su Ungido:
3 “Rompamos sus ataduras,
3 librémonos de su yugo”.
El Señor, defensor de su Ungido
4 El que reina en el cielo se sonríe;
4 el Señor se burla de ellos.
5 Luego los increpa airadamente
5 y los aterra con su furor:
6 “Yo mismo establecí a mi Rey
6 en Sión, mi santa Montaña”.
Los privilegios del Rey
7 Voy a proclamar el decreto del Señor:
7 Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo,
7 yo te he engendrado hoy.
8 Pídeme, y te daré las naciones como herencia,
8 y como propiedad, los confines de la tierra.
9 Los quebrarás con un cetro de hierro,
9 los destrozarás como a un vaso de arcilla”.
Advertencia contra los rebeldes
10 Por eso, reyes, sean prudentes;
10 aprendan, gobernantes de la tierra.
11 Sirvan al Señor con temor;
12 temblando, ríndanle homenaje,
12 no sea que se irrite y vayan a la ruina,
12 porque su enojo se enciende en un instante.
12 ¡Felices los que se refugian en él!
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