Salmos

Salmo 19 (18)
51En este Salmo se encuentran yuxtapuestos dos poemas de estilo y contenido diversos. El primero es un himno de intensa vibración lírica, que celebra la gloria del Creador manifestada en la armonía y grandiosidad del firmamento (vs. 2-7). El segundo -que proviene de una época mucho más reciente- es un poema didáctico, en el que se describen las excelencias de la Ley divina.
51A pesar de estas diferencias, la yuxtaposición de los dos poemas no es totalmente artificial, ya que así se establece un paralelismo entre las dos manifestaciones de la gloria de Dios: una en la Creación y en las perfecciones del universo, y otra en la Revelación concedida a su Pueblo, fuente de felicidad y de vida para los que la aman y aceptan sus exigencias.
LA GLORIA DE DIOS EN SUS OBRAS
1 Del maestro de coro. Salmo de David.
Alabanza de la Creación
2 El cielo proclama la gloria de Dios
2 y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
3 un día transmite al otro este mensaje
3 y las noches se van dando la noticia.
4 Sin hablar, sin pronunciar palabras,
4 sin que se escuche su voz,
5 resuena su eco por toda la tierra
5 y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
5 Allí puso una carpa para el sol,
6 y este, igual que un esposo que sale de su alcoba,
6 se alegra como un atleta al recorrer su camino.
7 Él sale de un extremo del cielo,
7 su órbita llega hasta el otro extremo,
7 y no hay nada que escape a su calor.
Elogio de la Ley de Dios
8 La ley del Señor es perfecta,
8 reconforta el alma;
8 el testimonio del Señor es verdadero,
8 da sabiduría al simple.
9 Los preceptos del Señor son rectos,
9 alegran el corazón;
9 los mandamientos del Señor son claros,
9 iluminan los ojos.
10 La palabra del Señor es pura,
10 permanece para siempre;
10 los juicios del Señor son la verdad,
10 enteramente justos.
11 Son más atrayentes que el oro,
11 que el oro más fino;
11 más dulces que la miel,
11 más que el jugo del panal.
12 También a mí me instruyen:
12 observarlos es muy provechoso.
13 Pero ¿quién advierte sus propios errores?
13 Purifícame de las faltas ocultas.
14 Presérvame, además, del orgullo,
14 para que no me domine:
14 entonces seré irreprochable
14 y me veré libre de ese gran pecado.
15 ¡Ojalá sean de tu agrado
15 las palabras de mi boca,
15 y lleguen hasta ti mis pensamientos,
15 Señor, mi Roca y mi redentor!
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