Salmos

Salmo 150
El libro de los Salmos concluye con esta invitación a entonar un solemne “canto” en honor del Creador, que habita en su Santuario cósmico, sobre la majestad del cielo. La invitación se dirige a todos los seres, y el motivo de la alabanza son las “proezas” del Señor, manifestadas en la creación y en la historia. que pregonan su grandeza y su poder.
SINFONÍA DE ALABANZA A DIOS
1 ¡Aleluya!
1 Alaben a Dios en su Santuario,
1 alábenlo en su poderoso firmamento;
2 Alábenlo por sus grandes proezas,
2 alábenlo por su inmensa grandeza,
3 Alábenlo con toques de trompeta,
3 alábenlo con el arpa y la cítara;
4 alábenlo con tambores y danzas,
4 alábenlo con laudes y flautas.
5 Alábenlo con platillos sonoros,
5 alábenlo con platillos vibrantes,
6 ¡Que todos los seres vivientes
6 alaben al Señor!
6¡Aleluya!
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