Salmos
Salmo 147 (146-147)
10Resulta fácil delimitar las tres partes que componen este himno litúrgico, porque cada una de ellas comienza con una invitación a alabar a Dios (vs. 1, 7, 12). La primera parte (vs. 1-6) celebra la omnipotente bondad del Señor, manifestada en la restauración de su Pueblo y de la Ciudad santa después del exilio. El tema de la segunda (vs. 7-11) es la Providencia universal de Dios, que da cada día el alimento a hombres y animales. Por último, el salmista describe poéticamente la omnipotencia de la Palabra de Dios, que dirige el curso de la naturaleza y de la historia (vs. 13-20).
10La versión griega de los Setenta -seguida por la Vulgata- establece una separación artificial entre los vs. 11 y 12 del texto hebreo, y hace de este poema dos Salmos diversos (146; 147).
HIMNO DE ALABANZA A DIOS, PROTECTOR DE SU PUEBLO
10 ¡Aleluya!
El Señor, protector de los humildes
1 ¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios,
1 qué agradable y merecida es su alabanza!
2 El Señor reconstruye a Jerusalén
2 y congrega a los dispersos de Israel;
3 sana a los que están afligidos
3 y les venda las heridas.
4 Él cuenta el número de las estrellas
4 y llama a cada una por su nombre:
5 nuestro Señor es grande y poderoso,
5 su inteligencia no tiene medida.
6 El Señor eleva a los oprimidos
6 y humilla a los malvados hasta el polvo.
La Providencia universal de Dios
7 Respondan al Señor dándole gracias,
7 toquen la cítara para nuestro Dios.
8 El Señor cubre el cielo de nubes
8 y provee de lluvia a la tierra;
8 hace brotar la hierba en las montañas
8 y las plantas para provecho del hombre;
9 dispensa su alimento al ganado,
9 y a los pichones de cuervo que claman a él.
10 No le agrada el vigor de los caballos
10 ni valora los músculos del hombre:
11 el Señor ama a los que lo temen
11 y a los que esperan en su misericordia.
La eficacia de la Palabra de Dios
12 ¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
12 alaba a tu Dios, Sión!
13 Él reforzó los cerrojos de tus puertas
13 y bendijo a tus hijos dentro de ti;
14 él asegura la paz en tus fronteras
14 y te sacia con lo mejor del trigo.
15 Envía su mensaje a la tierra,
15 su palabra corre velozmente;
16 reparte la nieve como lana
16 y esparce la escarcha como ceniza.
17 Él arroja su hielo como migas,
17 y las aguas se congelan por el frío;
18 da una orden y se derriten,
18 hace soplar su viento y corren las aguas.
19 Revela su palabra a Jacob,
19 sus preceptos y mandatos a Israel:
20 a ningún otro pueblo trató así
20 ni le dio a conocer sus mandamientos.
20 ¡Aleluya!