Evangelio según san Mateo

Juicio de Herodes sobre Jesús
58Mc. 6. 14-16 Lc. 9. 7-9
14
1 En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, 2 y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos».
La muerte de Juan el Bautista
2Mc. 6. 17-29 Lc. 3. 19-20
3 Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, 4 porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». 5 Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta. 6 El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes 7 que prometió bajo juramento darle lo que pidiera. 8 Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». 9 El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. 12 Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.
La primera multiplicación de los panes
12Mc. 6. 31-44 Lc. 9. 10-17 Jn. 6. 1-13
13 Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. 14 Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. 15 Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos». 16 Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos». 17 Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados». 18 «Tráiganmelos aquí», les dijo. 19 Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. 20 Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. 21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Jesús camina sobre el agua
21Mc. 6. 45-52 Jn. 6. 16-21
22 En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 23 Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. 24 La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. 25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. 27 Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman». 28 Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua». 29 «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30 Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame». 31 En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». 32 En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33 Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».
Curaciones en la región de Genesaret
33Mc. 6. 53-56
34 Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. 35 Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, 36 rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.
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