Eclesiástico

1COLECCIÓN DE SENTENCIAS
1La primera parte del Eclesiástico incluye varios elogios de la Sabiduría, personificada como una madre que alimenta a sus hijos (15. 2) y como una Palabra salida “de la boca del Altísimo” (24. 3). Ella penetra todo el universo, pero “echó raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia” (24. 12), y es concedida abundantemente a los que lo aman (1. 10). El “principio” y la “corona” de la Sabiduría es el “temor del Señor”, actitud que implica el respeto filial a la infinita grandeza de Dios y la obediencia a su voluntad expresada en la Ley (1. 11-20). Aunque la Sabiduría “viene del Señor” (1.1) y es un don divino, para alcanzarla se requiere un largo esfuerzo personal. Ella no se deja conquistar fácilmente y al principio prueba a sus hijos. Pero si estos superan las primeras dificultades y son dóciles a sus enseñanzas, termina por revelarles sus secretos y alegrarlos con sus bienes (4. 17-18).
1A partir de estas ideas, el Sirácida agrupa una cantidad de sentencias y exhortaciones sobre las materias más diversas, sin ningún plan sistemático y con no pocas repeticiones. Entre las normas de sabiduría práctica que deben regir la conducta, se destacan la prudencia en las relaciones con los demás, la discreción en el hablar, la humildad y el desapego de las riquezas, el dominio de sí mismo, la firmeza en la educación de los hijos, la manera de cultivar la amistad y de comportarse con los necios, la cautela en el trato con las mujeres, el cuidado de la salud y la práctica del culto agradable a Dios. Por último, Ben Sirá hace algunas reflexiones sobre las miserias de la vida (40. 1-11) y la condición mortal de los hombres (41. 1-4), sin vislumbrar todavía la posibilidad de una justa retribución más allá de la muerte.
La Sabiduría, don del Señor
1
1 Toda sabiduría viene del Señor, y está con él para siempre.
2 ¿Quién puede contar la arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días de la eternidad?
3 ¿Quién puede medir la altura del cielo,
3 la extensión de la tierra, el abismo y la sabiduría?
4 Antes que todas las cosas fue creada la sabiduría y la inteligencia previsora, desde la eternidad.
5 El manantial de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas, y sus canales son los mandamientos eternos.
6 ¿A quién fue revelada la raíz de la sabiduría y quién conoció sus secretos designios?
7 ¿A quién se le manifestó la ciencia de la sabiduría y quién comprendió la diversidad de sus caminos?
8 Sólo uno es sabio, temible en extremo: el Señor, que está sentado en su trono.
9 Él mismo la creó, la vio y la midió, y la derramó sobre todas sus obras:
10 la dio a todos los hombres, según su generosidad, y la infundió abundantemente en aquellos que lo aman.
El temor del Señor, fuente y plenitud de la Sabiduría
11 El temor del Señor es gloria y motivo de orgullo, es gozo y corona de alegría.
12 El temor del Señor deleita el corazón, da gozo, alegría y larga vida.
13 Todo terminará bien para el que teme al Señor, él será bendecido en el día de su muerte.
14 El principio de la sabiduría es el temor del Señor: ella es creada junto con los fieles en el seno materno.
15 Anidó entre los hombres para siempre y permanecerá fielmente con su descendencia.
16 La plenitud de la sabiduría es el temor del Señor y ella los embriaga con sus frutos:
17 les colma la casa de bienes preciosos y con sus productos llena sus graneros.
18 La corona de la sabiduría es el temor del Señor: ella hace florecer el bienestar y la buena salud.
19 El Señor la vio y la midió, hizo llover la ciencia y el conocimiento, y exaltó la gloria de los que la poseen.
20 La raíz de la sabiduría es el temor del Señor y sus ramas son una larga vida.
21 El temor del Señor aleja los pecados: el que persevera en él aparta la ira divina.
La paciencia y el dominio de sí mismo
22 Un arrebato indebido no puede justificarse, porque el ímpetu de la pasión lleva a la propia ruina.
23 El hombre paciente soporta hasta el momento oportuno, pero al fin se llenará de gozo:
24 él reserva sus palabras hasta el momento oportuno, y los labios de muchos proclamarán su inteligencia.
Condiciones para alcanzar la Sabiduría
25 En los tesoros de la sabiduría están los enigmas de la ciencia, pero el pecador aborrece la religiosidad.
26 Si deseas la sabiduría, observa los mandamientos, y el Señor te la dará abundantemente.
27 Porque el temor del Señor es sabiduría e instrucción: a él le agradan la fidelidad y la mansedumbre.
28 No seas reacio al temor del Señor ni te acerques a él con doblez de corazón.
29 No seas hipócrita delante de los hombres y presta atención a tus palabras.
30 No te exaltes a ti mismo, no sea que caigas y atraigas sobre ti el deshonor: el Señor revelará tus secretos y te humillará en medio de la asamblea, por no haberte acercado al temor del Señor y porque tu corazón está lleno de falsedad.
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