Isaías

1ORÁCULOS SOBRE JUDÁ Y JERUSALÉN
1En los primeros años de su actividad profética, la principal preocupación de Isaías es la situación moral, social y religiosa de Judá y de Jerusalén. En medio de la indiferencia generalizada –consecuencia de la prosperidad momentánea que vive el país– el profeta lucha por disipar la ceguera de sus habitantes. El Señor había plantado a su Pueblo como una “viña” y lo había cuidado con solicitud paternal. Pero esa viña no produjo los frutos que él esperaba, sino las uvas amargas de la rebeldía y la injusticia (5. 1-7). Judá se ha convertido en una “nación pecadora”, en un “pueblo cargado de iniquidad” (1. 4). Sus hombres se consideran sabios e inteligentes (5. 21), pero son incapaces de reconocer “la obra de las manos del Señor” (5. 12). Son arrogantes y orgullosos, pero “se postran ante la obra de sus manos” (2. 8). Los poderosos sólo piensan en acrecentar sus riquezas, conculcando el derecho de los pobres (5. 8).
1Sin embargo, el Señor es “el Santo de Israel” y no puede soportar la injusticia y la soberbia. Por eso, ya se percibe a lo lejos la amenaza del ejército asirio, que será un instrumento en las manos de Dios para el juicio purificador (5. 26-30). Mientras tanto, la sentencia divina queda en suspenso. Frente al inminente Juicio de Dios, sólo hay una posibilidad de salvación: cambiar de vida, practicar la justicia y hacer el bien (1. 16-17).
Título
1
1 Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén, en tiempos de Ozías, de Jotám, de Ajaz y de Ezequías, reyes de Judá.
La infidelidad de Israel
2 ¡Escuchen, cielos! ¡Presta oído, tierra!
2 porque habla el Señor:
2 Yo crié hijos y los hice crecer,
2 pero ellos se rebelaron contra mí.
3 El buey conoce a su amo
3 y el asno, el pesebre de su dueño;
3 ¡pero Israel no conoce,
3 mi pueblo no tiene entendimiento!
Invectiva contra Judá
4 ¡Ay, nación pecadora,
4 pueblo cargado de iniquidad,
4 raza de malhechores,
4 hijos pervertidos!
4 ¡Han abandonado al Señor,
4 han despreciado al Santo de Israel,
4 se han vuelto atrás!
5 ¿Dónde pueden ser golpeados todavía,
5 ustedes, que persisten en la rebelión?
5 Toda la cabeza está enferma
5 y todo el corazón dolorido;
6 de la planta de los pies a la cabeza,
6 no hay nada intacto:
6 ¡heridas, contusiones, llagas vivas,
6 que no han sido curadas ni vendadas,
6 ni aliviadas con aceite!
7 Su país es una desolación,
7 sus ciudades, presa del fuego;
7 su suelo, delante de ustedes,
7 lo devoran extranjeros:
7 ¡hay tanta desolación como en el desastre
7 de Sodoma!
8 La hija de Sión ha quedado
8 como una choza en un viñedo,
8 como una cabaña en una plantación de pepinos,
8 como una ciudad sitiada.
9 ¡Si el Señor de los ejércitos
9 no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes,
9 seríamos como Sodoma,
9 nos pareceríamos a Gomorra!
Inutilidad del culto sin la práctica de la justicia
10 ¡Escuchen la palabra del Señor,
10 jefes de Sodoma!
10 ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios,
10 pueblo de Gomorra!
11 ¿Qué me importa la multitud
11 de sus sacrificios? –dice el Señor–.
11 Estoy harto de holocaustos de carneros
11 y de la grasa de animales cebados;
11 no quiero más sangre
11 de toros, corderos y chivos.
12 Cuando ustedes vienen a ver mi rostro,
12 ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?
13 No me sigan trayendo vanas ofrendas;
13 el incienso es para mí una abominación.
13 Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea...
13 ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!
14 Sus lunas nuevas y solemnidades
14 las detesto con toda mi alma;
14 se han vuelto para mí una carga
14 que estoy cansado de soportar.
15 Cuando extienden sus manos,
15 yo cierro los ojos;
15 por más que multipliquen las plegarias,
15 yo no escucho:
15 ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!
16 ¡Lávense, purifíquense,
16 aparten de mi vista
16 la maldad de sus acciones!
16 ¡Cesen de hacer el mal,
17 aprendan a hacer el bien!
17 ¡Busquen el derecho,
17 socorran al oprimido,
17 hagan justicia al huérfano,
17 defiendan a la viuda!
18 Vengan, y discutamos
18 –dice el Señor–:
18 Aunque sus pecados sean
18 como la escarlata,
18 se volverán blancos como la nieve;
18 aunque sean rojos como la púrpura,
18 serán como la lana.
19 Si están dispuestos a escuchar,
19 comerán los bienes del país;
20 pero si rehusan hacerlo y se rebelan,
20 serán devorados por la espada,
20 porque ha hablado la boca del Señor.
Infidelidad y purificación de Israel
21 ¡Cómo se ha prostituido
21 la ciudad fiel!
21 Estaba llena de equidad,
21 la justicia moraba en ella,
21 ¡y ahora no hay más que asesinos!
22 Tu plata se ha vuelto escoria,
22 se ha aguado tu mejor vino.
23 Tus príncipes son rebeldes
23 y cómplices de ladrones;
23 todos aman el soborno
23 y corren detrás de los regalos;
23 no hacen justicia al huérfano
23 ni llega hasta ellos la causa de la viuda.
24 Por eso –oráculo del Señor de los ejércitos,
24 el Fuerte de Israel–:
24 ¡Ay! ¡Me desquitaré de mis adversarios
24 y me vengaré de mis enemigos!
25 Volveré mi mano contra ti,
25 depuraré tu escoria con potasa
25 y eliminaré todos tus desechos.
26 Haré a tus jueces como eran antes
26 y a tus consejeros, como al principio.
26 Después de esto, te llamarán
26 “Ciudad de la Justicia”, “Ciudad Fiel”.
27 Sión será rescatada por el derecho
27 y los que se conviertan, por la justicia.
28 Los rebeldes y pecadores serán destrozados juntamente
28 y desaparecerán los que abandonan al Señor.
29 Ustedes se avergonzarán de las encinas que tanto amaban,
29 se sonrojarán de los jardines que eligieron;
30 porque serán como una encina de hojas secas,
30 como un jardín sin agua.
31 El hombre fuerte se convertirá en estopa
31 y su obra será la chispa:
31 arderán los dos juntos
31 y no habrá quien extinga el fuego.
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