La historia de Micá
17
1 Vivía en la montaña de Efraín un hombre que se llamaba Micá.
5,1
Referencias versículo 22 Dijo a su madre: «Las mil cien monedas de plata que te habían robado y a propósito de las cuales habías pronunciado una maldición, maldición que oí con mis propios oídos, pues bien, esa plata la tengo yo: yo la había tomado». Su madre dijo inmediatamente: «¡Yavé bendiga a mi hijo!» 3 El le devolvió las mil cien monedas de plata. Pero su madre dijo: «Yo misma había dedicado este dinero a Yavé por mi hijo, para que hiciera un ídolo y una estatua de bronce; te puedes quedar con él». 4 El, sin embargo, entregó el dinero a su madre. Ella sacó doscientas monedas y se las dio a un orfebre. Con ellas hizo un ídolo y una estatua de bronce que quedaron en la casa de Micá.
5 Ese hombre, Micá, se hizo un pequeño santuario doméstico. Tenía un efod, terafim, y luego consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote.
18,1
19,1
Referencias versículo 66 En ese tiempo no había rey en Israel y cada uno hacía lo que le parecía bueno.
18,30
Referencias versículo 77 Había entonces en Belén de Judá un joven levita que vivía como huésped en ese clan de Judá. 8 Un día dejó Belén de Judá esperando que alguien lo adoptara donde fuera. Caminando llegó a la casa de Micá en la montaña de Efraín.
9 Micá le dijo: «¿De dónde vienes?» Respondió: «Soy un levita de Belén de Judá y busco quedarme como huésped donde encuentre». 10 Micá le dijo: «Quédate conmigo, serás para mí un padre y un sacerdote». Te daré diez monedas de plata al año y además alojamiento y comida». 11 El levita aceptó quedarse en la casa de ese hombre y ser para él como uno de sus hijos. 12 Micá consagró al levita y el joven pasó a ser su sacerdote, y prestaba servicios en la casa de Micá. 13 Entonces Micá pensó: «Ahora sé que Yavé me favorecerá porque tengo como sacerdote a un levita».
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