Carta a los Romanos

Obedecer a las autoridades
13
Jn 19,11
Mt 22,16
1Tim 2,1
1Pe 2,13
Pro 8,15
Referencias versículo 11 Cada uno en esta vida debe someterse a las autoridades. Pues no hay autoridad que no venga de Dios, y los cargos públicos existen por voluntad de Dios. 2 Por lo tanto, el que se opone a la autoridad se rebela contra un decreto de Dios y tendrá que responder por esa rebeldía.
3 No hay por qué temer a las autoridades cuando se obra bien, pero sí cuando se obra mal. ¿Quieres vivir sin tener miedo a las autoridades? Pórtate bien y te felicitarán. 4 Han recibido de Dios la misión de llevarte al bien. Y si te portas mal, témelas, pues no tienen las armas sin razón. También tienen misión de Dios para castigar a los malhechores. 5 Así, pues, hay que obedecer, pero no solamente por miedo al castigo, sino por deber de conciencia.
6 Por la misma razón pagan los impuestos, y deben considerar a quienes los cobran como funcionarios de Dios. 7 Den, pues, a cada uno lo que le corresponde: el impuesto, si se le debe impuesto; las tasas, si se le deben tasas; obediencia, si corresponde obedecer; respeto, si se le debe respeto.
Jn 13,34
Col 3,14
Referencias versículo 88 No tengan deuda alguna con nadie, fuera del amor mutuo que se deben, pues el que ama a su prójimo ya ha cumplido con la Ley.
Éx 20,13
Lev 19,18
Referencias versículo 99 Pues los mandamientos no cometas adulterio, no mates, no robes, no tengas envidia... y todos los demás se resumen en estas palabras: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
1Cor 13,4
Mt 19,18
Referencias versículo 1010 El amor no hace nada malo al prójimo; el amor, pues, es la Ley perfecta.
Hijos de la luz
11 Comprendan en qué tiempo estamos, y que ya es hora de despertar. Nuestra salvación está ahora más cerca que cuando llegamos a la fe.
Ef 5,8
1Tes 5,4
1Cor 7,26
Referencias versículo 1212 La noche va muy avanzada y está cerca el día: dejemos, pues, las obras propias de la oscuridad y revistámonos de una coraza de luz. 13 Comportémonos con decencia, como a plana luz: nada de banquetes y borracheras, nada de lujuria y vicios, nada de pleitos y envidias. 14 Más bien revístanse del Señor Jesucristo, y no se dejen arrastrar por la carne para satisfacer sus deseos.
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