Evangelio según Lucas

La pesca milagrosa
5
1 Cierto día la gente se agolpaba a su alrededor para escuchar la palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. 2 En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago; los pescadores habían bajado y lavaban las redes. 3 Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca.
Jn 21,1
Referencias versículo 44 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar.» 5 Simón respondió: «Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes.» 6 Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rom-pían. 7 Entonces hicieron señas a sus asociados que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían.
8 Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.»
Mc 4,41
Referencias versículo 99 Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer.
Mt 13,47
Referencias versículo 1010 Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
Mt 13,47
Referencias versículo 1010 Jesús dijo a Simón: «No temas; en adelante serás pescador de hombres.»
Lc 12,35
Lc 14,33
Lc 18,22
Referencias versículo 1111 En seguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.
El leproso sanado
12 Estando Jesús en uno de esos pueblos, se presentó un hombre cubierto de lepra. Apenas vio a Jesús, se postró con la cara en tierra y le suplicó: «Señor, si tú quieres, puedes limpiarme.» 13 Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda limpio.»
Lev 14,2
Referencias versículo 1414 Y al instante le desapareció la lepra.
Lev 14,2
Referencias versículo 1414 Jesús le dio aviso que no lo dijera a nadie. «Vete, le dijo, preséntate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como ordenó Moisés, pues tienes que hacerles tu declaración.»
15 La fama de Jesús crecía más y más, a tal punto que multitudes acudían para oírle y ser curados de sus enfermedades.
Lc 6,12
Lc 9,18
Lc 10,21
Lc 11,1
Referencias versículo 1616 Pero él buscaba siempre lugares solitarios donde orar.
El paralítico
Lc 6,19
Lc 8,46
He 10,38
Referencias versículo 1717 Un día Jesús estaba enseñando, y había allí entre los asistentes unos fariseos y maestros de la Ley que habían venido de todas partes de Galilea, de Judea e incluso de Jerusalén. El poder del Señor se manifestaba ante ellos, realizando curaciones. 18 En ese momento llegaron unos hombres que traían a un paralítico en su camilla. Querían entrar en la casa para colocar al enfermo delante de Jesús, 19 pero no lo graron abrirse camino a través de aquel gentío. Entonces subieron al te jado, quitaron tejas y bajaron al en fermo en su camilla, poniéndolo en medio de la gente delante de Jesús.
20 Viendo Jesús la fe de estos hombres, dijo al paralítico: «Amigo, tus pecados quedan perdonados.» 21 De inmediato los maestros de la Ley y los fariseos empezaron a pensar: «¿Cómo puede blasfemar de este modo? ¿Quién puede perdonar los pecados fuera de Dios?»
22 Jesús leyó sus pensamientos y les dijo: 23 «¿Por qué piensan ustedes así? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? 24 Sepan, pues, que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados.» Entonces dijo al paralítico: «Yo te lo ordeno: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» 25 Y al instante el hombre se levantó a la vista de todos, tomó la camilla en que estaba tendido y se fue a su casa dando gloria a Dios.
Lc 7,16
Lc 13,33
Referencias versículo 2626 Todos quedaron atónitos y alababan a Dios diciendo: «Hoy hemos visto cosas increíbles.» Pues todos estaban sobrecogidos de un santo temor.
Leví sigue a Jesús. «He venido para llamar a los pecadores»
27 Al salir, Jesús vio a un cobrador de impuestos, llamado Leví, que estaba sentado en el puesto donde cobraba. Jesús le dijo: «Sígueme.» 28 Leví se levantó, lo dejó todo y empezó a seguirlo.
Mt 9,9
Referencias versículo 2929 Leví le ofreció un gran banquete en su casa, y con ellos se sentaron a la mesa un buen número de cobradores de impuestos y gente de toda clase.
Mc 2,16
Referencias versículo 3030 Al ver esto, los fariseos y los maestros de la Ley expresaban su descontento en medio de los discípulos de Jesús: «¿Cómo es que ustedes comen y beben con los cobradores de impuestos y con personas malas?»
Lc 4,23
Mt 6,20
Referencias versículo 3131 Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: «No son las personas sanas las que necesitan médico, sino las enfermas.
Lc 15,7
Referencias versículo 3232 No he venido para llamar a los buenos, sino para invitar a los pecadores a que se arrepientan.»
Lc 11,1
Referencias versículo 3333 Algunos le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y rezan sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos, mientras que los tuyos comen y beben.»
Is 54,4
Is 61,10
Jn 3,29
Ap 18,23
Referencias versículo 3434 Jesús les respondió: «Ustedes no pueden obligar a los compañeros del novio a que ayunen mientras el novio está con ellos.
Zac 12,11
Jn 16,20
Referencias versículo 3535 Llegará el momento en que les será quitado el novio, y entonces ayunarán.»
36 Jesús les propuso además esta comparación: «Nadie saca un pedazo de un vestido nuevo para remendar otro viejo. ¿Quién va a romper algo nuevo, para que después el pedazo tomado del nuevo no le venga bien al vestido viejo? 37 Nadie echa tampoco vino nuevo en envases de cuero viejos; si lo hace, el vino nuevo hará reventar los envases, se derramará el vino y se perderán también los envases. 38 Pongan el vino nuevo en envases nuevos.
Jn 3,19
Jn 2,10
Referencias versículo 3939 Y miren: el que esté acos tumbrado al añejo no querrá vino nuevo, sino que dirá: El añejo es el bueno.»
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