Sirácides

5
Si 11,24
Lc 12,15
Referencias versículo 11 No te sientas seguro con tu riqueza ni pienses: «¡Me basto a mí mismo!»
Sal 62,11
Referencias versículo 22 No te dejes arrastrar por la violencia o el deseo de tener: harán de ti su esclavo.
Sal 12,4
Referencias versículo 33 No digas: «¡Nadie me lo impedirá!» El Señor puede castigarte.
Rom 2,4
Rom 3,25
Referencias versículo 44 No digas: «¡Pequé y no me pasó nada!» El Señor se toma todo su tiempo.
5 No estés demasiado seguro del perdón cuando acumules pecados.
Éx 20,5
Referencias versículo 66 No digas: «¡La misericordia del Señor es grande, perdonará mis pecados por numerosos que sean!» Porque en él se encuentran misericordia y reprobación; su cólera se deja caer sobre los pecadores.
Lc 12,35
Referencias versículo 77 No tardes en volver al Señor, no lo postergues cada día más, no sea que llegue el día del ajuste de cuentas; se encenderá de repente la cólera del Señor y tú perecerás.
8 No cuentes con las riquezas mal adquiridas, de nada te servirán el día de la desgracia.
9 No te dejes llevar por la corriente, no estés en dos caminos a la vez; esto es propio del pecador que usa un doble lenguaje.
Mt 5,37
Referencias versículo 1010 Mantente firme en tus convicciones y sé un hombre de palabra.
11 Aprende a escuchar y tómate tu tiempo para responder.
12 Si sabes de qué hablas, respóndele a tu interlocutor; si no, guarda silencio.
13 Tus palabras te pueden traer gloria o descrédito; la lengua de un hombre prepara su caída.
14 ¡No permitas que te consideren como un mendigo o como un tramposo! Un ladrón atrae sobre sí la vergüenza, pero el hipócrita también tendrá su condenación.
15 Evita el pecado, ya sea de grandes o pequeñas cosas; no te conviertas en enemigo del que era tu amigo.
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