Geología


La formación de Palestina

Al final de la era secundaria, durante los últimos períodos del Cretáceo, hace unos cien millones de años, el “mar de Thetis” recubría aún la totalidad de la Palestina.

Según el ciclo habitual de la litogénesis (formación de rocas), los sedimentos arrancados por la erosión a los relieves emergidos de las regiones vecinas, se depositan en el fondo del mar y constituyen bajo la acción combinada que ejercen algunos elementos químicos disueltos en el agua y la presión que ejercen las capas nuevas de sedimentos, las diferentes calcáreas que formarán, mucho mas tarde lo esencial del macizo central.

Durante la era Terciaria (inicio: hace 70 millones de años) el retiro progresivo del mar descubre el relieve, sumergido hasta entonces y durante el Plioceno (7 a 3 millones de años) que marca el final de la era Terciaria o Cenozoica. El litoral se situaba en la base de las colinas que limitan hoy, al este, la llanura costera, la cual a su vez se fue formando poco a poco a la vez por los aportes de arenas africanas transportadas por el Nilo, y luego empujadas por las marejadas del sudeste, y por una parte, por los sedimentos arrancados a los relieves emergidos golpeados por las lluvias.
Al final de Plioceno, el nacimiento de la gran falla oriental generará cambios en el relieve. En cuanto al trazado actual de la llanura costera, sólo se fijará un millón de años antes de nuestra era.

La formación de la falla palestiniana

Según la “teoría de las placas” propuesta en el año 1960 par los geofísicos, la capa superior de la corteza terrestre esta compuesta por placas móviles sobre una capa viscosa. Para el fenómeno que nos interesa en este caso, tres de estas placas hay que tener en consideración: la placa euroasiática (que abarca toda Europa y Asia, con excepción de la India), la placa Africana (que desborda ampliamente al este como al oeste el continente actual) y la placa Árabe (mucho mas pequeña y que se encuentra entre las otras dos). El desplazamiento paralelo, pero en sentido inverso, de las dos últimas (la placa africana se desliza hacia el sur, mientras que la placa árabe se desliza hacia el norte) ha provocado lo que se llama una “falla transformante”. El fenómeno comenzó hace unos 3 millones de años.

Hace unos trescientos mil años, una importante corriente de basalto había llenado un valle anterior, pero cuando el trabajo de la corteza terrestre hizo aparecer la actual falla jordana, aparecieron muchos lagos de agua dulce, que se decantaron en capas de marga de un espesor de más de 50 metros. La extensión y la regresión de esos lagos seguían a la alternancia de períodos húmedos y períodos más secos, correspondientes más o menos a las glaciaciones et inter-glaciaciones conocidas en Europa durante el Cuaternario, aunque hasta la fecha ninguna relación se haya establecido, de manera profunda, entre los dos fenómenos.

Hace unos 600.000 años, se forma un último lago, insalubre en este caso, ocupando toda la falla del norte del lago de Tiberíades hasta el sur del actual mar Muerto. Pero el clima más seco que se establece posteriormente sobre la región (hace unos 50.000 años) provoca una regresión progresiva del lago, que deja a su paso unos depósitos de marga yesosa y salífera de un espesor de 40 metros. Mientras el lago se contrae hacia el sur, el Jordán alarga son curso sinuoso sobre las margas descubiertas.
Las aguas del actual mar Muerto son las aguas salobres de un lago cuya salinidad no ha dejado de crecer a consecuencia de la evaporación y la consiguiente reducción de su volumen desde hace unos 20.000 años.