Mapas históricos del Cercano Oriente


Antiguo Oriente: 2800-2400

Antiguo Imperio egipcio y Sumeria (2800-2400)

Desde el comienzo del tercer milenario el valle del Nilo da pasos hacia la unificación política y cultural. Como en el 2800 la unidad se realiza bajo la autoridad de los faraones del antiguo Imperio y la capital es Menfis, a la entrada del delta del Nilo, a unos treinta kilómetros al sur del Cairo. La madera de cedro del Líbano y las turquesas del Sinaí llegan a Egipto y los artesanos de todas las especialidades revelan sus talentos en las realizaciones arquitecturales y artísticas que se atraen hoy todavía la admiración del mundo entero. Las tres grandes pirámides datan de esa época.

La baja Mesopotamia, constituida por Estados urbanos independientes, ve como se desarrolla la rica civilización sumeria. Por turno Umma y luego Lagash tratan de imponerse a las demás ciudades estados, pero su éxito es de corta duración.

Antiguo Oriente: 2400-2150

Antiguo Imperio egipcio e Imperio de Acad (2400-2150)

Después de algunos reinados gloriosos, comienza en Egipto la decadencia con el muy largo reinado del faraón Pepi II. En las provincias los gobernadores se independizan cada vez más del poder real, transmitiendo a sus descendientes un cargo administrativo cuya atribución era exclusiva del faraón. En el exterior, la situación también se degrada: al este del Delta, Egipto es acosado una y otra vez por los beduinos.

En Mesopotamia, un rey de Acad triunfa sobre el príncipe de Lagash; unifica la baja Mesopotamia y en algunos años construye un imperio que se extiende desde el Golfo Pérsico hasta las orillas del Mediterráneo, abarcando incluso hasta la isla de Chipre. Durante cerca de un siglo y medio, sus sucesores aseguraron el dominio de este imperio.

Antiguo Oriente: 2150-2050

Período de crisis en Egipto y Mesopotamia (2150-2050)

En Egipto, el Antiguo Imperio sucumbió a las crisis interiores nacidas del abuso del poder y bajo los golpes de las incursiones extranjeras en las fronteras: Heracleópolis pasa a ser la capital de un reino del Bajo Egipto, mientras que en el valle superior del Nilo Tebas afirma progresivamente su autoridad. Otros principados tratan de mantener su independencia en la lucha de influencias que sostenían Heracleópolis y Tebas.

En Mesopotamia, el imperio de Acad se derrumba bajo los golpes de los Guteos, que habían bajado de las montañas orientales. Las ciudades sumerias, Oruk y Ur en particular, levantan la cabeza, mientras que las ciudades de la costa, tal como Ugarit, experimentan los efectos de la ruina del imperio acadio.

Antiguo Oriente: 2050-1750

Imperio medio egipcio, Ur III (2050 - 1750)

En Egipto, Tebas reunifica el país en provecho propio, se fortifica en sus fronteras y emprende el desarrollo agrícola del Fayum: es el Imperio medio. Para detener las nuevas invasiones provenientes del Este, los faraones del Imperio medio establecen una línea de fortificaciones en el límite casi con la península de Sinaí: es el “Muro del Príncipe”.

Habiendo expulsado de Mesopotamia a los Guteos, un príncipe de Ur, Ur-Namú, asegura el renacimiento de la civilización sumeria, funda una tercera dinastía que le dará su nombre a este período: la época de Ur III. Este imperio que reunirá a las ciudades de la media y baja Mesopotamia duró más o menos un siglo y, cuando desaparece, la Mesopotamia se encuentra parcelada, a merced de los diferentes antiguos principados que tratan unos y otros de ejercer su hegemonía.

Antiguo Oriente: 1750-1550

Hicsos, Babilonia e Hititas (1750-1550)

Príncipes asiáticos franquean el “muro del príncipe” y aprovechándose de las técnicas militares que habían copiado de los indoeuropeos, en particular el carro tirado por dos caballos, arruinan el Imperio medio, avanzan hasta el Egipto medio, y sólo le dejan a los faraones el valle superior del Nilo.

En el norte de la Mesopotamia se impone por algunos años un jefe de bandas que reúne bajo su autoridad Asiria y Babilonia septentrional. Pero, una vez más, la tentativa es de corta duración; al cabo de 50 años, Hamurabi, príncipe amorita –perteneciente a esos nómades que, saliendo de las tierras desérticas, se abalanzaban sobre los países civilizados del Cercano Oriente desde el comienzo del segundo milenio– funda el primer imperio babilónico.

Aparece entonces en Anatolia (Asia Menor) una tercera gran potencia, el Antiguo Imperio hitita, nacido de la fusión entre los indígenas y los indoeuropeos que estaban ya en la región desde el comienzo de ese segundo milenio

Antiguo Oriente: 1550-1380

Hicsos, Babilonia e Hititas (1750-1550)

Príncipes asiáticos franquean el “muro del príncipe” y aprovechándose de las técnicas militares que habían copiado de los indoeuropeos, en particular el carro tirado por dos caballos, arruinan el Imperio medio, avanzan hasta el Egipto medio, y sólo le dejan a los faraones el valle superior del Nilo.

En el norte de la Mesopotamia se impone por algunos años un jefe de bandas que reúne bajo su autoridad Asiria y Babilonia septentrional. Pero, una vez más, la tentativa es de corta duración; al cabo de 50 años, Hamurabi, príncipe amorita –perteneciente a esos nómades que, saliendo de las tierras desérticas, se abalanzaban sobre los países civilizados del Cercano Oriente desde el comienzo del segundo milenio– funda el primer imperio babilónico.

Aparece entonces en Anatolia (Asia Menor) una tercera gran potencia, el Antiguo Imperio hitita, nacido de la fusión entre los indígenas y los indoeuropeos que estaban ya en la región desde el comienzo de ese segundo milenio.

Antiguo Oriente: 631-556

El Imperio Babilónico (631-556 a.C.)

Agotada por las incesantes y costosas campañas, como también por las crisis de palacio, Asiria sufre los terribles golpes de los Escitas, de los Medos y de los Persas y en 612 Nínive cae bajo los asaltos de Babilonia, la que con Nabucodonosor (604-562) conoce un período de gloria y de relaciones comerciales con Egipto. Pero, al heredar el imperio asirio, Babilonia hereda también sus taras. Ese vasto imperio necesita de continuas expediciones y represalias. Además, al igual que en Nínive, las rivalidades de los partidos arruinan al imperio por dentro.

Antiguo Oriente: 556-334

El Imperio persa (556-334 a.C.)

El 556 Ciro rey de los Persas vence a su soberano Astiages, rey de los Medos, y pasa a heredar un vasto imperio. El 548 parte en campaña: le arrebata el Asia Menor a Creso y destruye Sardes, ataca Babilonia. Después de haberle arrebatado las provincias de Siria y de Arabia, se apodera de la capital el 539 con la ayuda de un partido hostil al rey del momento, Nabónides. Cambiaso, su sucesor, extiende hasta el sur de Egipto las fronteras del imperio. Darío organiza de manera notable este inmenso imperio. Pero la rebelión progresiva de las provincias obliga a Jerjes a efectuar represiones cada vez más duras. El despotismo de los soberanos trajo consigo la multiplicación de las rebeliones y de las traiciones: el imperio persa estaba al borde del abismo.

Antiguo Oriente: 334-323

Alejandro Magno (334-323 a.C.)

El 334, a la edad de 22 años, Alejandro sale de campaña para afirmar su autoridad sobre Grecia que ironiza sobre su juventud y que se rebela. Dos años después pasa a Asia, aplasta un ejército persa a orillas del Gránico, atraviesa el Asia menor y derrota en Issos a Darío y su ejército que habían llegado a cerrarle el paso. Triunfa de la resistencia férrea de Tiro y de Gaza, baja a Egipto, vuelve hacia Mesopotamia y nuevamente pone en fuga a Dario y sus tropas que lo están esperando en la llanura de Gaugamelés. Entra a Babilonia en octubre del 331, a Susa en diciembre 331, y al mes siguiente, destruye Persépolis. El 323, Alejandro muere dejando un imperio que se extiende del río Indus hasta el noroeste de Grecia ; a este Oriente Medio que había conquistado, le dejaba en herencia las riquezas culturales del helenismo.

La campaña de Alejandro


Antiguo Oriente: 323

Los sucesores de Alejandro (después de 323 a.C.)

Después de la muerte de Alejandro, sus sucesores se reparten el imperio : Grecia y Macedonia bajo la autoridad del regente Perdicas, Lisímaco en Tracia, el Asia menor bajo la autoridad de Antígono, Siria y Mesopotamia con Seleuco, y Egipto con Tolomeo configuran el mapa geopolítico del Oriente Cercano y los actores de conflictos interminables que la historia recuerda bajo el nombre de “guerras de los Diádocos”. Desde el 306 cada representante de estas dinastías se atribuye el título de rey.

Antiguo Oriente: antes 301

Antes de la batalla de Ipsos (301 AC)

Antígono Monoftalmos, que al igual que sus rivales soñaba con reconstituir en provecho propio el antiguo imperio de Alejandro, está a punto de concretar su sueño. Secundado por su hijo Demetrio Poliorcetes, reúne bajo su autoridad el Asia Menor y el norte de Mesopotamia; los territorios más al este seguían en poder de Seleuco. Frente a la isla de Chipre vence, en un combate naval, a Tolomeo, a quien pertenecía Egipto. Se apodera de Rodas y el 302 conquista Grecia. Pero el 301 en Ipsos, Antígonas es vencido por sus rivales que se habían aliado, muere en el campo de batalla, y con él desaparece el sueño de un imperio.

Antiguo Oriente: después 301

Después de la batalla de Ipsos (301 AC)

La victoria de Seleuco y de Lisímaco sobre Antígono trae como consecuencia la redistribución del mapa en provecho de los vencedores, quienes se reparten los despojos del dueño de Asia Menor. Lisímaco recupera toda la región occidental de ese territorio, mientras que Seleuco extiende su reino hacia el oeste. Pero esta situación será de corta duración, veinte años después, Lisímaco cae derrotado por Seleuco en la batalla de Curupedión, no lejos de Esmirna. En adelante Macedonia quedará en manos de los Antigónidas, Egipto será gobernado por los Tolomeos y la mayor parte del territorio del Cercano Oriente pasará a manos de los Seléucidas.

Asia Menor en tiempos de Augusto

El Asia Menor bajo el reinado de Augusto

El año 129 AC, el rey de Pérgamo, Atala II, deja como legado su reino a Roma, quien lo transforma en la “provincia de Asia”. Debido a revueltas provocadas por un descendiente de Atala, frustrado por ese legado, Roma transfiere la capital de la nueva provincia a Efeso.

Los piratas que se cobijan en los puertos de Cilicia inquietan a Roma, la que envía una expedición el 102 a.C. Las bases de los piratas son aniquiladas y Cilicia se convierte en una provincia romana. Cuando Pompeyo interviene en Oriente debido al rebrote de la piratería en Cilicia, restablece el orden y la provincia. A mayor escala, Pompeyo reorganiza toda el Asia Menor, estableciendo la provincia de Bitinia y del Ponto agregando a Bitinia, la que Roma había recibido como legado de su último rey Nicomedes III el 74 A.C., la región occidental del reino del Ponto que acababa de conquistar. Entrega la parte oriental del Ponto a Galacia, la que seguirá como reino aliado de Roma hasta el 25 A.C, cuando fue anexada para pasar a constituir junto con la Licaonia, de la que formaban parte Iconio, Listra y Derbes, la provincia romana de Galacia. Siempre dentro del marco de esa reorganización del Asia Menor, Pompeyo otorga a la Comagenes la condición de “Reino Amigo” de Roma. Sin embargo ésta fue anexada por Tiberio el 17 después de Cristo. Ese mismo año Capadocia, que desde el 94 A.C. estaba bajo el protectorado de Roma, se transforma en provincia romana.

La Licia, que había estado bajo el control de Rodas luego de la caída de los Seléucidas, es la última en entrar a formar parte del imperio romano; es anexada y agregada a la Panfilia (provincia desde el 24 A.C.) por el emperador Claudio el 43 después de Cristo.

De ese modo Roma se fue apoderando poco a poco de los antiguos pequeños reinos nacidos de la destrucción del imperio seléucida en Asia Menor, después de la derrota de Antíoco III en Magnesio del Sipile (189 A.C.) a manos de Escipión el Asiático.